AMAR: Abrir, Mirar, Aceptar y Reconocer

Me gusta pensar en AMAR como una interacción de acciones que llevamos a cabo de forma natural (abrir, mirar, aceptar y reconocer), y que aunque a veces nos resulte más complicado o parezca que se nos olvide, todxs sabemos hacer, ya que nacemos desde el amor y es lo que nos mueve por dentro y por fuera, en sus múltiples manifestaciones: ya sea el amor propio, el amor por nuestra familia, nuestros amigos, nuestra profesión, nuestras aficiones, etc.

el-arte-amar-erich-fromm-introduccion-L-mqw4bhEl amor en sus infinitas expresiones da sentido a nuestra vida y a nuestra existencia, ya des del momento en qué alguien piensa en nosotrxs como un proyecto que nace de ese mismo amor. Pero carece de sentido si no empezamos por nosotrxs mismxs, aprendiendo a amarnos completamente y de manera incondicional. Así pues, empezamos esta suma de acciones desde y hacia nosotrxs:

A-BRIMOS las puertas del yo y nos permitimos atravesarlas, entrando a nuestro hogar, a nuestro templo más profundo e íntimo dónde guardamos nuestra esencia, nuestra historia, nuestros secretos, pasiones, patrones, creencias, etc. Abrimos nuestro ser en toda su expresión, confiando plenamente en la suma de esta apertura.

M-IRAMOS hacia dentro, observando y conociendo poco a poco las piezas que forman nuestro propio puzzle, encajando algunas con lo que hoy somos, y otras quedando aparentemente sueltas o en la reserva para buscar su lugar quizás más adelante. Miramos hacia fuera y descubrimos que la mayor parte de nuestra vida (sino toda) es un reflejo de este puzzle interior, como el reflejo de un espejo.

A-CEPTAMOS cada una de estas piezas, desde las que nos encantan hasta las que a veces nos han llevado al odio o al enfado, y al rechazo de nuestro propio ser. Cada una existe por una razón, ha ocupado un lugar y ha jugado un papel importante en nuestro puzzle, ha sido útil. Esta es quizás una de las acciones de AMAR que supone uno de los mayores retos, el de amarlo todo, la luz y la oscuridad, todas nuestras partes y nuestro todo en conjunto. Abrazando también nuestra historia,  las veces que nos hemos sentido queridos y las que no, las que hemos transmitido amor y las que no, sin juzgar y de forma apreciativa.

R-ECONOCEMOS el maravilloso y complicado puzzle que hay dentro de cada unx de nosotrxs, validando lo que somos aquí y ahora, nuestras potencias y capacidades, nuestro camino hasta aquí, hasta dónde hemos llegado. Unas palmaditas en la espalda, un abrazo genuino que nos transmite lo perfectamente imperfectos que somos.

Cuando nos AMAMOS, podemos abrir las puertas a otros y atravesar las del que decide ser amado, viajando así a su espacio personal, sumando nuestras diferencias y el amor del que estamos hechos al del otro. Podemos mirar al otro de la misma forma que nos miramos, desde el amor, sin juicios ni condiciones, aceptando cada pieza y el puzzle completo del otro, reconociendo lo maravilloso que es, abrazando su totalidad, que a la vez se suma y expande con la nuestra, configurando así las bases de una relación sana y equilibrada.

Según la Ley del Espejo de Yoshinori Noguchi, nuestra vida es un reflejo de lo que hay en nuestro interior, de lo que somos por dentro. Así pues, si de alguna forma lo que cosechamos es lo que sembramos, y lo que queremos es ser amadxs, empecemos por amarnos y transmitir ese amor que seguro retornará multiplicado de manera exponencial.

Una forma en la que me encanta transmitir amor es con la música, así pues, aquí va esta canción llena de luz, le doy las gracias a la persona que me hizo redescubrirla. Gracias Georgina Tika Terapias por tus clases, tu música, tu esencia y tu magia. 

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