El Poder del Vínculo

La palabra vínculo viene del latín vinculum (cadena, atadura). No resulta extraño entonces que frecuentemente asociemos este concepto con imágenes como esta: cuerdas, hilos, cadenas, redes, etc. Estas representaciones suelen mostrar la complejidad de este fenómeno tan vital y fundamental, que nos mueve a nacer, a relacionarnos, a crecer y, en definitiva, a vivir.

Los lazos pasionales son los primeros que se integran en nosotros a través de nuestra creación, y se van desarrollando a lo largo de la gestación y en el momento clave de nuestro nacimiento, a partir del cual se irán transformando, ampliando y volviendo cada vez más y más complejos como consecuencia de nuestra naturaleza y la de los sistemas de los que formamos parte. Al final de nuestra vida habremos tejido un número incalculable de vínculos, directos e indirectos, que formaran la gran red de nuestra vida.

rope-667302_960_720El vínculo nos permite saber que existimos, empezando por la interacción con nosotros mismos y siguiendo por las demás personas, cosas, energías, etc. Según un estudio que recogía lo que pensamos y sentimos habitualmente antes de morir, señalaba el hecho de haber mostrado a nuestros seres queridos más frecuentemente el amor y la estima, reforzando así nuestros vínculos más cercanos e intensos.

Así pues, no es casualidad que la sensación de vinculación sea una de las motivaciones más primarias y emocionales del ser humano, y que esté presente durante toda nuestra vida como el motor que hace que funcione todo lo demás. Cuando se forja el vínculo, empiezan a pasar cosas, nos movemos, creamos, construimos y todo lo demás emerge. Este momento marca un antes y un después, ya no hay vuelta atrás una vez activamos la interacción.

Sin embargo, si que es flexible la manera en que lo hacemos, es decir, nuestra forma de vincularnos, ya que surge del aprendizaje que empezamos de forma muy temprana, y se va desarrollando a lo largo de nuestra vida. Se trata de patrones que utilizamos porque nos son útiles, que nos permiten vincularnos como queremos y escogemos en este momento.

A veces, estas estrategias que pueden parecer casi automáticas nos dejan de ser útiles, ya que nos hacen sentir en desequilibrio, con cargas, culpas o sencillamente ya no nos apetece relacionarnos de esta forma. En este momento, podemos plantearnos un cambio, una redefinición de estos patrones que nos permita estar más a gusto con nosotrxs mismxs, con los demás y con el mundo. De forma que empecemos a tejer la red de forma consciente y coherente.

No sólo utilizamos el concepto de vínculo para referirnos a las relaciones entre personas, sino también con las cosas, con las energías, la vida, etc. Por ejemplo, podemos preguntarnos: ¿Qué tipo de vínculo tengo con el dinero? ¿Cómo me relaciono con la vida? ¿Y con el amor? Podemos imaginar que estas cosas/energías son como personas, para que nos resulte más fácil saber como está la relación con ellos.

La película Náufrago muestra la importancia del vínculo, de una forma tan surrealista como a la vez emocionante que nos conmueve hasta lo más profundo, ofreciéndole al protagonista (Tom Hanks) la posibilidad de poder compartir la experiencia de naufragio con alguien o en este caso, con algo (Wilson) dándole sentido al momento y a su existencia.

Prestando atención al vínculo, podemos darnos cuenta de muchas cosas que si miramos hacia otros lados no vemos. Y cuidando estos vínculos podemos generar grandes cambios que de otra forma nos resultaría más complicado, ya que algo tan natural y esencial nos permite conectar a unos niveles realmente profundos. De hecho, parece que el mundo está pidiendo a gritos este cambio de mirada que se enfoca en la relación y en la conexión como el motor de todo lo demás. Se trata de un volver a los orígenes, a conectar con nosotrxs mismxs, unos con otros, a nivel de sociedad, comunidad, región, país, continente, mundo… y así hasta llegar al universo.

De la Autoexigencia al Fluir

El día que me di cuenta de que llevaba un palo de escoba metido por el culete fue cuando decidimos romper mi última pareja y yo. Esta vez, no me enfadé con él, sino conmigo, por quién había sido yo con él. Aparentemente no se trataba de algo que me hacía sentir por encima de los demás o lejos de ellos, aunque ahora me doy cuenta de que sí, ya que cuando no puedes (quieres) ser tu misma difícilmente podrás estar cerca de la gente, y menos aún de los que más quieres. Desde la autoexigencia extrema, por muy humana que seas difícilmente transmites aceptación incondicional y amor a los demás, cuando no eres capaz ni de dártela a ti misma, sino la rigidez y el juicio que la acompañan, atrayendo a ti además, personas y situaciones que la despiertan.

autoexigenciaY aquí empezó mi viaje, me di cuenta de que nunca podría amar a alguien de otra forma de la que me amaba a mi, desde el vacío y desde la necesidad de llenarlo con algo de fuera o con alguien, ya que la autoexigencia que me acompañaba día a día, también se la transmitía a las personas que me rodeaban, tanto pareja, padres, hermanos, amigos, clientes, etc. Así pues, me comprometí conmigo misma a dejar atrás este patrón y alimentar una nueva forma de mirarme a mi y a los demás, así como de amarme y amarles.

Estuve unos días culpándome y fustigándome por este patrón que tanto me disgustaba, me quedé bloqueada e inmóvil ya que no sabía como seguir adelante con esto, sabía que podía cambiarlo pero no sabía cómo, vaya, lo que les acostumbra a pasar a mis clientes cuando llegan a la consulta o cuando se dan cuenta del porqué de lo que les pasa. Así que decidí buscar acompañamiento profesional que me permitiera ampliar horizontes, enfocar la situación desde otras perspectivas tomando distancia tanto de las emociones, como de los pensamientos y de la misma situación. También busqué el acompañamiento de mi red, tanto de la familia como el de mis amigas y amigos, conectando con mis raíces y mi esencia, y allí encontré el amor incondicional que me sirvió para inspirarme en el nuevo patrón que quería construir.

Aunque en realidad ya intuía que lo que aparentemente era “sólo” un patrón, tenía que ver con algo mucho más profundo, no fue hasta pasados unos días que me di cuenta realmente de ello. Se trataba de ir más allá, de ser yo misma, de mostrarme tal como soy, con mis luces y con mis sombras, ya que: Sí, tengo sombras. Estas también me hacen ser quien soy, forman parte de mi esencia. Y esto me recuerda al falso crecimiento personal, aquél que pretende convertirnos en seres perfectos cuando ya somos perfectamente imperfectos, no se trata de cambiar para ser mejor sino de mejorar para ser capaces de aceptarnos completamente.

tree-of-abundanceMe di cuenta de que se trataba también de dejar de cumplir expectativas buscando reconocimiento, y en último instante, lo que todos buscamos, amor. Se trataba de quererme sólo por existir, por respirar, por SER, como me dijo una gran amiga y profesional, como si fuera un árbol. Un árbol que aparentemente no hace nada, y sin embargo con su respiración nos oxigena y nos permite nada más que la vida, nos conecta a la verdadera fuente de todo.

Así pues, decidí volver al origen, buscar en lo más profundo de mi alma y de mi ser, y lo encontré. Esto es algo que voy a guardarme para mi, pero sólo decir que el perdón acostumbra a ser un paso clave en estos caminos…

La verdadera magia de esta metamorfosis es que aunque sigo trabajando en ella, cada vez me doy más cuenta que voy dejando de hacerlo a la vez que lo hago, ya que la alternativa que me he propuesto es la de fluir, siendo yo misma, siendo.

Así pues dimito, me dejo llevar, me abro a la vida y al amor.

Nos vemos en el fluir.

Gràcies per acompanyar-me fins aquí. No ho hauria pogut fer sense TU.


– ¿Quieres decirme, por favor, qué camino debo tomar para salir de aquí? – Dijo Ella

– Eso depende mucho de adónde quieres ir, si te preocupa poco hacia donde ir, poco importa el camino. -respondió el Gato.

– Ah, entiendo.. Pero yo ya sé hacia dónde quiero ir! -contestó Ella.

– Entonces, ya sabes qué camino tomar.. -replicó el Gato.

“Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré”

Desde muy pequeñ@s suelen decirnos a menudo quién somos, cómo somos y cómo nos comportamos, y causalmente suele convertirse en realidad. Nos acabamos comportando como los demás esperan que lo hagamos, tal y como nos han etiquetado previamente para cumplir esos roles, posiciones y comportamientos que se esperan de nosotros.

El verbo “ser” puede convertirse en una carga, un peso de algo que escogemos y a la vez nos viene dado en el sistema del que formamos parte, especialmente en el familiar, dónde se configuran los primeros vínculos y las consecuentes estrategias de socialización y vinculación. Es también en el núcleo familiar dónde se “cronifican” más estos roles y patrones, de manera que también es dónde cuesta más cambiarlos. Pero el simple hecho de hablar de patrones, roles, posiciones, estrategias, etc. ya adquiere la plasticidad que necesitamos para cambiarlos, cosa que no sucede cuando usamos el verbo SER: “Es que yo soy así”. Además, frecuentemente lo acompañamos de afirmaciones como: “Y las personas no cambian”, “Y cambiar es muy difícil”, etc. Algo que ES ASÍ difícilmente puede ser de otra manera, pero si hablamos de que “Nos comportamos así”, “Estamos así” o “Nos posicionamos así”, adquirimos una posibilidad de movimiento y de maleabilidad que nos hace sentir mucho más libres para escoger quiénes y cómo somos.

“Lo que somos”, o más bien, dónde y cómo estamos, es una mezcla compleja de lo que hemos vivido nosotros, de lo que han vivido los que nos rodean, los que forman parte de nosotros de una manera u otra y mucho mucho más, lo que configura nuestra historia, a través de la cual aprendemos a actuar, vincularnos, observar, percibir y sentir en el mundo. De la misma manera que aprendemos ciertos patrones y los reproducimos una vez y otra, también podemos desaprenderlos, dejarlos ir o transformarlos para aprender otras estrategias nuevas para funcionar en la vida. Tal como la naturaleza es dinámica, es movimiento, impermanencia, vida y muerte, nosotros, como parte de ésta, también lo somos. Así que si nos permitimos el cambio, podemos abrirnos a nuevas modificaciones y posibilidades. Todas estas transformaciones responden a la utilidad, de ser más feliz, vivir en mayor plenitud, armonía y coherencia.

Esta utilidad es la que nos permite dar gracias a los antiguos patrones, ya que si nos han acompañado es porque nos resultaban útiles y los hemos utilizado para vivir, hasta que dejan de serlo. Así pues, desde esta gratitud y con aceptación podemos transformar, redefinir y cambiar lo que nos limita y nos impide SER NOSOTR@S MISM@S.

Culto al Cuerpo

El culto al cuerpo forma parte de nuestras costumbres desde prácticamente los inicios de la humanidad, después de satisfacer las necesidades más básicas, aunque parece que los griegos fueron los precursores de este ritual de manera más consciente y frecuente. Estar guap@ para agradarse a uno mismo y para agradar a los demás, sentirse bien con el propio cuerpo y modelarnos y adornarnos para resaltar nuestra belleza, parece que forma parte de nuestra esencia humana y de la de otros animales. Sin embargo, más recientemente parece que en algunos contextos se ha convertido en algo extremo y superficial, algo que se focaliza en las apariencias, en nuestra carcasa. Y además, separado de la mente, del corazón, del alma y del sentir, de nuestras emociones, pensamientos y conductas.

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Pero nuestro cuerpo es mucho más, es el reflejo de lo que tenemos por dentro, de cómo somos, cómo estamos, cómo nos sentimos y cómo nos relacionamos, de nuestra historia y de nuestros patrones, y sobre todo, de nuestras emociones. Existe una clara y directa conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra imagen “externa”, se trata de un todo en uno, un todo global y conectado. Nuestro cuerpo nos habla de cómo estamos, de nuestro bienestar y también de nuestros desequilibrios, a través de los síntomas, dolencias, enfermedades, etc. Así pues, si aprendemos a escuchar nuestro cuerpo, así como lo hacemos día a día con pensamientos, opiniones y demás, nos acercamos a una vida más coherente, más consciente y más sana.

Este concepto no es nuevo, sino incluso más antiguo que la percepción dualista mente y cuerpo. Muchas de las filosofías y medicinas orientales, como la Ayurveda por ejemplo, conciben al ser humano como este ser conectado, como un todo que no está dividido en partes, sino como el todo que es más que la suma de las partes. Y parece que cada vez más esta manera de percibirnos está calando en nuestra sociedad, a través algunas disciplinas como el Yoga, Pilates, Artes Marciales, Meditación, etc. que cada vez ganan más adeptos aquí. Así pues, parece que nuestra intuición y el inconsciente ya saben que somos mucho más que un cuerpo desconectado (mucho, mucho más) y nos guían por los senderos que nos acercan a un ser más conectado y completo.

imagesAprender a escuchar nuestro cuerpo, a conectar lo que nos ocurre por dentro y por fuera, a ser conscientes y responsables de nuestra salud, a cuidarnos y curarnos, se convierte en una forma aún más profunda y efectiva de culto al cuerpo, al templo que nos acompaña durante toda nuestra vida. Se trata de un culto a la salud, al bienestar, a nuestros valores, a nuestra mejor versión en todos sus aspectos, y no sólo de la preocupación por lucir lo de fuera, una belleza superficial y desconectada. Comer bien, hacer deporte, estar en forma, etc. se convierten en una forma más de querernos, de estar en nuestra mejor versión y nuestro mejor momento, aquí y ahora. También de ser coherentes a lo que queremos, a nuestra vida plena, en lugar de autoexigirnos y regirnos por imposiciones de la sociedad, estereotipos, tallas o un peso ideal.

A continuación, el trailer de la película “El guerrero pacífico”, que muestra clara y hábilmente la conexión entre mente y cuerpo, entre el sentir, el pensar y el hacer, a través del proceso vital de un joven que descubre y conecta estas dimensiones de sí mismo.

El principi de Responsabilitat

Avui dirigim la nostra mirada cap al major responsable de les nostres vides, nosaltres mateixos. La major part del que vivim, i sobretot la manera en què ho fem, es troba a les nostres mans, així com també és en nosaltres la capacitat per canviar allò que no ens resulta útil i que no ens fa sentir bé, de redefinir el que no ens acaba de convèncer i d’anar cap a allò que ens motiva, ens fa vibrar i ens fa sentir vius.

Resp3De vegades, el context que ens acompanya no afavoreix aquesta perspectiva, ja que hi són habituals els estímuls socials que ens intenten dirigir cap a creences i perspectives alienes a nosaltres sobre el que ens passa, sobre com ens sentim i com és la nostra vida. Per exemple, amb un concepte conegut i acceptat com el de la “sort”. Però què és exactament aquesta sort? Sembla ser quelcom molt poderós que ens acompanya o no en diferents moments de la vida, segons factors aleatoris, a la qual atribuïm el que ens passa, tant si és “bo” com si és “dolent”. “Bo” i “dolent”, entre cometes, ja que sovint jutgem d’aquesta manera els fets, sentiments, sensacions, etc. però amb major perspectiva i una mirada apreciativa, les valoracions poden esdevenir diferents. Tot i així aquests contextos també foment part del que escollim, de la nostra parcel·la de vida, de les nostres eleccions. Per tant, també es cosa nostra com percebem i processem aquests estímuls i què triem per a que formi part del nostre context.

ResponsabilidadSembla més clar amb un exemple, com ho podern ser les religions, en les quals creiem i ens fem pròpies. Algunes atorguen a un Déu, omnipresent i superior, un poder suprem i la major responsabilitat de les nostres vides, el poder de decidir què ens passa. D’altres en canvi, reserven aquest dret als humans, amb que construeixen les seves vides pas a pas, dia a dia. Fa uns dies, una amiga em va explicar com era la seva religió, em va dir que ella era molt creient, a la seva manera, sense adherir-se a cap religió preestablerta, sinó a la seva pròpia, en la qual tot l’univers i ella com a part activa d’aquest, interaccionaven per tal de construir la seva vida tal i com havia de ser, de la manera més conscient possible.  I és que aquesta màgia, aquest poder de crear i modelar el que vivim, sorgeix principalment de la consciència.

Així doncs, la capacitat per a escollir el context que ens acompanya i allò que s’alimenta en aquests sistemes, com les creences i els patrons, és nostra. Nosaltres alhora influenciem i generem sinèrgies i moviments en els nostres sistemes: en la família, en la colla d’amics, en la comunitat, a la feina, en el nostre país i en definitiva, en el nostre món. I per tant, en som responsables i compartim aquesta responsabilitat amb els demés membres del sistema en qüestió.

Aquesta nova mirada ens atorga el poder d’escollir i construir la nostra vida segons els nostres valors, somnis, projectes, desitjos i demés, ens ofereix les regnes de les nostres vides, el timó del nostre vaixell, per a conduir-lo amb les nostres pròpies mans. De vegades això ens espanta, ja que poder “culpar” a una altra persona, a un context, a un Déu o a la sort, a través de la queixa, esdevé més còmode. Alhora, però, també ens esclavitza, ja que perdem la llibertat i el dret de viure una vida plena i coherent, i de ser els veritables protagonistes de les nostres vides. O tal com ho expressa en Michael Jordan en aquest vídeo, el dret a ser llegendaris.

 

La meva nena

Respiro i em transporto a èpoques passades, moments de puresa, aparent ingenuïtat i plenitud. Connecto amb aquella nena que un dia vaig ser, m’inunda la seva màgia i em deixo portar per ella, m’agafa de la mà i em diu que tot anirà bé, que confiï…

la meva nenaM’adono que sempre ha estat dins meu, però que en ocasions no li he fet cas, seguint els mandats de la societat i de la família, obeint a un “ara ja ets gran”, “això les nenes grans i maques no ho fan”, etc.

De sobte m’adono que des de fa dies em comporto com quan era nena, observant com el primer cop, olorant amb curiositat, provant i jugant sense parar… Por a fer-me gran? Sí! Si això implica perdre aquesta aparent ingenuïtat que atribuim lleugerament als nens amb una certa càrrega de pena (pobrets…), quan en realitat la seva essència es manté pura i efervescent, sent capaços d’emanar-la sense por allà on van… La ingenuïtat es transforma en puresa i coherència, en una versió plena i genuïna de nosaltres mateixos.

I amb aquest gran recurs que tots portem a dins, avui em comprometo a cuidar-la i escoltar-la, i a deixar-la sortir a jugar sempre que em vingui de gust!